ADRIÁN: PROTECTOR. Un estrepitoso fallo del meta sevillano causó el único gol 'bermellón'; y aún así fue el mejor de una defensa pésima. Gracias a él, en gran parte, no se tuvo que lamentar una goleada mayor. Comenzó muy atento el partido, salvando el gol en dos ocasiones donde la grada ya lo celebraba. Pero poco después, despejó un chute de Víctor a los pies de un Hemed que marcó a puerta vacía. Error inconcebible, aunque tapado por su actuación general.
CHICA: INCANSABLE. Mal en defensa, regular en ataque. Fue desbordado a menudo por Víctor, a quién dejaba mucho tiempo para pensar y escoger la mejor opción en todas las jugadas. Falló también en algún que otro despeje que hizo saltar el 'Uy' en la grada. Su actuación fue mejorando y acabó haciendo un gran trabajo, con toda la banda derecha para él. Se marcó sprints desde su campo hasta el banderín contrario, aprovechando las indecisiones defensivas de los baleares. Y tuvo la suficiente fuerza para volver el primero a posiciones defensivas tras las pérdidas.
AMAYA: CONSTERNADO. Por como inició el partido, parecía que iba a ser una actuación destacable como siempre por encima de los demás. Arrancaba rápido para cortar los pases aéreos, encontraba siempre una línea de pase factible para emprender la jugada. Pero pronto se contagió del pasotismo defensivo de los suyos, y su nivel decayó. Lento para llegar al cruce, para cortar las contras, impreciso con la marca, eclipsado en las jugadas aéreas (especialmente por Geromel) y pocas facetas positivas a destacar.
MARIO: AUSENTE. Éste sí que tuvo pocos momentos buenos en su partido, que fue una sucesión de errores y estuvo manco de ritmo. Alternó minutos de trabajo en los que corría para enmendar los múltiples errores de Nacho o para cortar las contras, con espacios de tiempo (que predominaron) donde estaba como aturdido: no sabía a quien marcar, no llegaba a ninguna jugada a tiempo, era superado en velocidad, fallaba despejes con el balón en el pie, dejaba huecos enormes en defensa y se quedaba enganchado en las salidas de la zaga. No se entendió con su compañero Amaya, y esto provocó indecisiones que el Mallorca aprovechó para golpear.
NACHO: ASOLADO. Partido oscuro sin apenas ningún aspecto que destacar, tal vez que el equipo se apoyó en él en alguna jugada de ataque, pero sin mayor trascendencia. Hablando de los aspectos defensivos, se vio arrollado en su banda por un Gio que hizo lo que le plació. Fue superado en velocidad, desbordado hasta la saciedad, y hasta se encontró en inferioridad cuando Gio llegaba con un apoyo. Desacertado para sacar el balón, unas veces intentando hacerlo individualmente y fallando, y otras con balonazos sin sentido. Si el equipo sufría estando él en la banda, cuando subía el peligro se multiplicaba, y las contras abundaban. Triste actuación del malagueño, uno de los principales culpables del resultado, pero sobre todo, de la sensación de inferioridad que dio el equipo.
RUBÉN PÉREZ: COMPROMETIDO. Hasta bien entrado el partido no se le empezó a ver, ya que retrasó un poco su posición para tratar de ayudar en los aspectos defensivos, pero ni así pudo el equipo. En esa faceta del juego fue el mejor del equipo, recuperando hasta 11 balones (tan sólo 1 menos que Mario), y situándose entre los centrales tanto para presionar como para sacar el balón jugado. Aportó mucho más al equipo en la segunda parte, ya que en la primera estuvo prácticamente desaparecido, como toda la media bética.
BEÑAT: MEDIOCRE. Sus números lo dicen todo: 14 balones perdidos, 2 recuperaciones, 1 disparo y 95 minutos sobre el terreno de juego donde no estuvo ni por asomo a su nivel habitual. Su estado de ánimo fue de la mano con el del equipo, un juego gris y nublado, deprimido, cansado en todo momento, no fue el Beñat agresivo de costumbre. En el aspecto creativo, el cuarto de hora final de la primera mitad fue bastante bueno, y se entendió bien con Salva Sevilla, pero con la llegada de los segundos 45 minutos, su juego oscureció de nuevo y no volvió siquiera a destellar en el resto del encuentro.
SALVA SEVILLA: REMOLCADOR. En la primera parte fue el único jugador de los once que, al menos, intentó crear algo de juego, aunque no lo acabó de conseguir por el poco trabajo de desmarques y movimiento de los nuestros. Cuando el balón pasaba por él, aportaba al equipo la pausa y visión de juego necesaria, pero más allá las jugadas no duraban. Se vio obligado a bajar hasta su propio campo para inciar la jugada y correr hasta posiciones ofensivas para tratar de seguirla, ya que sin él el juego carecía de sentido. Con la llegada del segundo tiempo, el equipo mejoró, y su papel en las jugadas de ataque, leyendo desmarques a la perfección y tirándolos, intentando siempre abrir el juego, fue digno de destacar. Con su salida del campo, el equipo empeoró y no supo llevar las jugadas con cabeza.
CAMPBELL: SEÑALADO. Fue el que pagó por todo el equipo, estuvo desenchufado y no creó ni buscó crear algo de peligro en los 35 minutos que jugó. Muy desatinado con el esférico, no sudó ni una gota (y si lo hizo fue por la calor). Dejó su sitio a Pabón.
JUAN CARLOS: INOCUO. El 'Galgo de Boadilla' tuvo más aspectos para destacar a favor en defensa que en ataque. Sus incursiones ofensivas fueron como bombas al agua para la zaga balear, acabó completamente desquiciado, ya que todos sus intentos fueron frustrados por Hutton y sus ayudas. Las pocas ocasiones en que consiguió marcharse, el pase o centro se quedó en un intento fallido una y otra vez. No hubo ni una jugada suya que acabara en peligro para Aouate. A los 55 minutos le sustituyó Vadillo.
RUBÉN CASTRO: AISLADO. Le imprimió bastante poca intensidad al juego, estuvo lento de reflejos para buscar los rechaces y balones divididos, presionó con poca fuerza a los centrales, se desesperó por la facilidad con la que jugaba el Mallorca y no cuajó su mejor partido. Pero es que el balón le llegó en más bien pocas oportunidades, y no sólo por su falta de movimiento, sino porque lo que fue la creatividad del equipo estuvo bastante pobre, y si el balón apenas llegaba al medio campo, con más dificultad llegó a Castro, que tampoco hizo mucho cuando lo tuvo en los pies, ya que estuvo lento en la toma de decisiones.
PABÓN: DECAÍDO. Otro que entró con muchas ganas al partido pero que le duraron bastante poco, aunque hizo en los 10 minutos que jugo de primera parte mucho más que los demás. A los 45 minutos, realizó el primer disparo del Betis en el partido. Tras aparecer en el encuentro buscando los balones y estar presente en las jugadas de ataque, en la segunda parte bajó su nivel. Lento a la hora de decidir qué hacer o de ir a por el balón.
VADILLO: DESENFADADO. Entró por Juan Carlos a los 55 minutos para tratar de aportar algo al equipo en la banda izquierda. Se esperaba de él alegrar el juego del equipo por su costado, y lo hizo bastante bien, aguantando el balón y sorteando los rivales con animosidad. Ganó la espalda de la defensa en múltiples ocasiones, y llegó constantemente al área rival, pero no pudo superar a Geromel, con quien acabaron varias de sus incursiones.
MOLINS: DESENTENDIDO. Disputó cerca de 12 minutos. Buscó recibir en su banda y crear ocasiones, pero Chica tuvo más protagonismo ofensivo que él. Aún siendo el más fresco de todos, era de los que menos corría para replegar. Se hizo denotar su falta de compromiso con el club, pero aún así se esperaba algo más de él, bastante reprobable su actitud.
Medalla de oro para un jugador que, pese a que pudo hacer más, fue el más comprometido con la labor en la disputa del partido, Salva Sevilla. Corrió durante los 72 minutos que estuvo sobre el campo, y corrió también a su cargo la salida del balón, por la falta de motivación de los otros medio centros.
Se lleva, creo que sin discusión, la cuchara de madera de la antepenúltima jornada liguera el lateral malagueño Nacho. Superado en todo momento por Gio y cualquier jugador que se le pusiera por delante, equívoco con el balón en los pies y a la hora de tomar las decisiones.